Y tengo un piso en La Rioja

Después de la primera de reunión con un cliente nos fuimos a comer y fue entonces cuando empezamos a contarnos nuestras vidas, proyectos e ideas y confirmé lo que ya imaginaba de Nicolás, que es un empresario que sabe donde tiene que invertir y cuando salir de un negocio que no es rentable o al menos no le genera las ventas y beneficio que quiere.

Le pregunté como empezó su carrera empresarial, me dijo que fue cuando sus padres que regentaban un bar y se fueron de vacaciones en las fechas de la feria del pueblo, él y sus hermanos abrieron el bar que tenían sus padres durante esas fechas, “vendimos más cervezas en 3 días que la que vendían en todo el año mis padres”.

Después de esa primera aventura, se fijo en lo que necesitaban sus amigos y contemporáneos, por eso decidió embarcarse en una nueva empresa, poner maquinas de ventas de condones en todos los bares de su pueblo y los alrededores.

El negocio le fue bastante bien pero tenía claro que tendría en algún momento un estancamiento de ventas ya que había alcanzado el total de localizaciones de sus máquinas, como ya conocía el sector del vending dio un nuevo salto y vendió sus máquinas e invertió en maquinas de vending de tabaco.

Ya que estaba en el negocio de la venta de tabaco, mediante las máquinas de vending, dio un nuevo salto y compró un estanco para suministrarse directamente junto a las ventas que genera dicho negocio.

Al tener el negocio dominado decidió invertir también en maquinas de vending de café.

En su nueva inversión detectó que no todas las máquinas le generaban beneficios ya que en las empresas donde había menos de 25 trabajadores la inversión en la maquina no se amortizaba porque no generaba los ingresos suficientes para rentabilizarlas  y decidió vender todas las máquinas de café.

Lo que me gusta de Nicolás es que sigue unos de los principios que siempre le digo a los emprendedores, existe negocio siempre que haya cliente, el producto/servicio se ha de adecuar al cliente y de esa forma se tendrá una empresa; siguiendo ese principio Nicolás se embarco en un último negocio a la par del que ya estaba realizando, sus amigos, contemporáneos y familia se estaban casando y todos buscaban coches para llevar a los novios, por eso montó una empresa de limusinas para todas esas bodas que se desarrollaban a lo largo del año. Empezó con una limusina y ahora mismo tiene ya cuatro, actualmente hace algo más de 170 bodas al año.

El negocio de la venta de tabaco va en declive y él lo sabe, por eso ha vendido algunas  máquinas de tabaco y está emprendiendo una nueva aventura en la que me ha dado la oportunidad de acompañarlo.

“Y cuando vendí las maquinas de cafe lo primero que hice fue irme a La Rioja y comprarme una casa allí”-me dijo Nicolás, y le pregunté “una casa en La Rioja, ¿Y eso?”, a lo que contestó, “Por que me gusta más el tinto que el agua”

3 pensamientos en “Y tengo un piso en La Rioja”

  1. Hola Jesús,

    Gracias por compartir tus experiencias, a veces me recuerdas a Jorge de Bucay (salvando las distancias), porque siempre hay moraleja detrás de tus historias.

    Sigue así, un abrazo !!

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