Te necesito pero no te quiero-Alberto Ruiz

El otro día, como decimos en Málaga, cuando no sabemos especificar una fecha concreta, acudí como un mero espectador, a una reunión informal de trabajo. Dos personas iban a negociar un contrato de servicios profesionales. Por una vez, iba a sentarme en mi butaca, observando y tomando nota de todo aquello que iba aconteciendo.

El cliente fue el primero en hablar. Le conto al profesional, que tenía en mente diferentes planes de Marketing, para dos áreas de negocio. Uno lo tenía desarrollado y solo necesitaba supervisión, o como decía el cliente, “Echarle un vistazo”. Según él, dicho proyecto ya funcionaba muy bien, en cambio el otro proyecto debía crearse desde cero.

El profesional le indico que según lo que le comentaba, sería necesario un presupuesto que incluyera ambos temas. Cuando el cliente escucho el precio, comenzó el primer escollo. Pero intuí algo más. Pese a la relación amistosa que existía entre ambos. El cliente que no parecía dispuesto a pagar el pack completo, comenzó a relatar que uno de los proyectos de Marketing lo había realizado él, y que estaba cumpliendo los objetivos, pero el otro ni siquiera se planteaba realizarlo porque no tenía tiempo.

Entonces me vino a la cabeza una idea, el cliente necesitaba al profesional, pero no le quería. No es que desconfiara de él, simplemente al no poder encargarse del proyecto el propio cliente necesitaba contratar los servicios de un especialista. Daba la impresión que era eso lo que precisamente le molestaba, no era una cuestión de precio, sino de tener que dejar de hacer algo, que el podría perfectamente realizar por si mismo.

Esto me hace reflexionar sobre la cantidad de veces que por una razón u otra, nos obstinamos en hacerlo todo nosotros mismos, sin pedir ayuda a nadie. En ocasiones una pequeña inversión de dinero, nos va a permitir ahorrar mucho tiempo, quebraderos de cabeza innecesarios. Porque nuestra labor es producir, sea en el trabajo que sea. Como decía un buen amigo mío, los problemas técnicos para los técnicos, y no le faltaba razón. ¿Porque tengo que tener conocimientos fiscales como si fuera un asesor?, ¿no es mejor dejar ese tema para un profesional y dedicarme a crear? Esto no significa que deba desconocer todos los temas de mi negocio, pero de eso a querer hacerlo todo, hay un trecho, creo que muy largo.

Debemos recordar, el tándem más productivo, cuando una persona creativa se ha asociado con un técnico. Uno crea, inventa, innova, el otro resuelve los problemas técnicos. Si eso funciona con las mejores empresas tecnológicas, porque no con cualquier negocio. Rentabilicemos el tiempo, que es tan importante o más que el dinero. Seamos realista, algunas cosas las haremos muy bien, y otras no tanto. Por tanto no nos compliquemos la vida inútilmente.

Por eso me gustaría cambiar la orientación de la frase con la que inicio el artículo, y en vez de te necesito pero no te quiero. Te necesito y por eso te quiero.

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