Sin mi, no hay cuchipandi

El túnel de aire los envolvía en la A-92 de camino a Sevilla cuando Nacho dijo:

Reconozco que soy envidioso, cuando veo una idea o proyecto que me parece bueno, me digo ¡qué pedazo de idea, me cago en la puta! ¿Cómo no se me ha ocurrido a mí? Pero de ahí a criticar, a hablar mal del promotor, a hacer todo lo posible para que no salga adelante, en definitiva, a dar por culo, paso. Si veo que la idea es buena y me cae bien la persona, le echo una mano en lo que pueda, si me es indiferente o me cae mal, paso de hacer nada.

Adrián se volvía para comentar, mientras su barriga ajustaba su cinturón.

Un amigo mexicano me contó la historia de los cangrejos americanos y mexicanos, ¿la conoces?

Nacho balanceó la cabeza de izquierda a derecha y Adrián continuó.

─Mi amigo decía que en la frontera entre México y Estados Unidos, en la costa, se da una familia de cangrejos. Coges a un grupo de cangrejos americanos y otro grupo de los mexicanos, introduces cada grupo en dos vasos y observas cómo salen. Los cangrejos americanos se suben unos a otros formando una especie de escalera hasta que alcanzan el borde, y empiezan a salir desde el primero hasta el último.

La cara de Nacho se arrugó incrédula ante la historia del comando cangrejil.

Los cangrejos mexicanos, sin embargo, intentan salir cada uno por su lado. Cuando uno alcanza el borde e intenta pasarlo, llega un compañero o varios, lo trincan para subir ellos antes y al final, el del borde, vuelve al suelo del vaso por el peso y presión de los compañeros mexicanos.

Una sonrisa se trazó en Nacho, viendo el camino marcado por la historia Tex-Mex.

─Nacho, cuando me la contó mi amigo, vi que aquí pasa lo mismo, la envidia, como dicen, es el deporte nacional.

─Otto von Bismarck, ¿sabes quién es? ─preguntó Nacho.

─Ni idea.

─Otto von Bismarck fue canciller alemán, es considerado el fundador de la Alemania moderna e industrial.

─Ah, vale ─contestó Adrián, mientras el retrato de un señor con grandes bigotes y un casco puntiagudo sobrevolaba en la estantería reservada a la asignatura de Historia en su memoria.

Otto von Bismarck decía: “Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido”.

Ojalá la gente fuera más colaborativa y productiva que cuchipandis o figuritas.

3 pensamientos en “Sin mi, no hay cuchipandi”

  1. Jesús triste verdad y realidad! Una posible solución es ir transformando esa envidia , ambición y prepotencia arrogante , cultivando más humildad , compañerismo y unión donde a cada cual le toque…

  2. Jesús me ha encantado el artículo, te felicito y me uno por RSS.
    Como dice Esteban es una pena, y tardaremos mucho tiempo en sembrar una sociedad más colaborativa, pero estoy seguro que se conseguirá.. pero como todo, hay que empezar poquito a poco y cambiar muchas costumbres que no llegan a ningún sitio.
    Un saludo.

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