Me cago en tu familia

“Me cago en tu familia” le dije a mi sobrina renegando por un momento de los genes que compartimos.

Fuimos a Aventura Amazonia un día de los que ejerzo de tito con mis sobrinos. Soy el que les acompaña a todas las locuras o si no ya me las invento yo, siendo a veces peor que ellos.

Los dos han sacado esa parte de no tener miedo a nada y a mi me gusta fomentarla. Mi sobrina eligió un circuito que era de una dificultad superior en la que por su edad no podía ir sola pero si la acompañaba un adulto podría hacerlo. La acompañe, y los dos primeros tramos lo pasamos bien; ella encantada porque estaba en un circuito superior pero al llegar a las dos últimas etapas del tercer tramo  empieza a entrarle miedo.

–Esta es muy difícil, ¿nos bajamos?–me dice

–Cuando tu quieras pero hasta que no pasemos estas dos no podemos bajar, allí está la escalera. No te preocupes yo estoy aquí detrás–

–Tito, me está entrando miedo–

–Sigue, vamos que solo quedan  dos saltos, venga, uno, dos–

Salvo que hubiera un rescate porque te quedas colgado con los elementos de seguridad, no te puedes bajar hasta la plataforma final de cada tramo, así que comprendiéndola y apoyándola llegamos al final de la etapa.

–Venga ya hemos llegado vamos a bajar–

–Pero–me dijo

–Pero ¿qué?–le pregunté.

-Es que allí está la tirolina–me respondió ella.

–Ya pero tenemos que pasar otras 3 etapas para llegar allí–

–Pero yo me quiero tirar por la tirolina–

–Te ha dado miedo pasar por las dos anteriores, esta prueba que estas viendo es muy difícil, me está dando miedo hasta a mi–y no le mentía, me daba mucho respeto–Nos bajamos, practicamos en otra ruta y otro día venimos más preparado para esta–

–¿Nos vamos a bajar?–

–Claro, tu tienes miedo y yo también. Vámonos a otra ruta más fácil–

–Tengo miedo pero si me acompañas, la hago. Me quiero tirar por la tirolina–

–No, venga, vámonos–

–Tito–con cara del gato con botas para conseguir lo que quiere.

–Venga, vamos–Supe en ese momento que ella ya había tomado la decisión de seguir aunque tuviera miedo, proseguí–Me has dicho que te da miedo, es muy difícil y si empezamos no hay vuelta atrás, tenemos que hacer las tres etapas, aquí está la escalera y podemos bajarnos–último recurso para evitar el muro transversal de escalada lateral a 4 metros de altura que venia a continuación.

-Tito, sólo hasta la tirolina y nos bajamos–

–Jajajaja, si la tirolina es lo último, jajaja–

Accedí pero preguntándome por qué fomento estas situaciones–Te voy a explicar como vamos a pasar este pared, tu no has escalado aún lateralmente pero yo sí; ¿te acuerdas de cómo lo hacemos cuando vamos a Climbat a escalar?, primero los pies y luego las manos, primero los pies y luego las manos. Siempre tres apoyos que no se te olvide, solo un pie o mano colgando. Hacemos tijeras arriba o abajo para no caernos, ¿ok?–

Afirmó con la cabeza, mientras le enganchaba los mosquetones a la línea de seguridad, enganché los míos mientras tomaba aire para calmar el circuito eléctrico cerrado que me recorría pierna izquierda-estomago-pierna derecha-pierna izquierda.

Cruzamos la pared y fue cuando me desahogué diciéndole “Me cago en tu familia”, no dirigiéndome hacia ella en concreto. sino en mi filosofía de vida y mis propios genes. Al final hicimos lo más divertido, la tirolina.

Esta experiencia me recordó que muchas veces los empresarios nos quedamos en una de las etapas que hay que pasar para conseguir nuestros objetivos, ya sea porque:

  • la vemos o pensamos que es muy difícil para nosotros
  • nos da miedo el pasarla o el no pasarla
  • nos conformamos con lo que ya hemos conseguido
  • pensamos que hay que prepararse mejor a pesar de que la oportunidad la tenemos delante
  • etc.

Mi sobrina lo tenía claro, aunque tuvo miedo y pasó dificultades, su objetivo era la tirolina y no paró hasta conseguirlo.

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