El miedo a no saber vender-Marian Jiménez

Todo el mundo tiene miedo a algo, a las arañas, las serpientes o a quedarse sin trabajo.

Los emprendedores o empresarios parece ser que no tienen miedo a nada, o eso es lo que los artículos, libros o cualquier contenido relacionado con este mundo nos hace entender. No me creo eso de que no tengan miedo a algo… Ni creo que tengan súperpoderes, ni que sean inmortales y menos aún que posean una pila Duracell en el cerebro y no paren de trabajar durante las 24 horas del día.

Pues aunque muchos emprendedores y empresarios quieran aparentar que no, yo sí tengo un miedo; miedo a no saber vender. Lo que no me da miedo es decirlo, creo que es mejor ser sincero con uno mismo y con los demás que vivir en un universo paralelo donde las cosas siempre van bien. Es algo que me preocupa y os voy a explicar porqué.

Siempre he sido una persona calmada, excesivamente tímida. Mi timidez me ha puesto muchas trabas desde mi infancia y juventud. Ponerme pruebas siempre me ha servido para ir rompiendo más ese muro y avanzar hasta la persona que soy hoy día, pero esta timidez siempre está latente y creo que en parte me limita a la hora de venderme, de ser más comercial para mis proyectos.

La timidez me ha permitido aprender a observar a las personas, sus comportamientos, tono de voz, gestos… y eso me ha valido para mucho porque aunque exista en mí el miedo a no saber vender, sí tengo la certeza de a quien podré venderle o no, o si lo que le estoy contando a una persona le está interesando o no. Al final un rasgo “negativo” de mi personalidad lo he aprovechado para mi beneficio.

Gracias al destino que tengo a mi socio y gran amigo Juanjo que es un crack en el ámbito comercial y por ahora no tengo que preocuparme tanto en este aspecto dentro de lo que cabe, pero entiendo que en algún momento tendré que actuar yo en este papel. Él fue quien el otro día cogió el teléfono, marcó y me lo pasó para que hablara con un contacto para pedirle una colaboración para mi blog de moda. La verdad no estaba preparada (aunque eso no es excusa) y la persona en cuestión no estaba y le dejé el recado, pero se me olvidó darle mi teléfono de contacto. Mi socio me explicó qué debía haber hecho y yo lo entendí. Después por la noche reflexioné sobre ello y sentí miedo al ver que no me encontraba capacitada para hacer tal cosa, y me sentía absurda.

Si no vendo mi producto o servicio, ¿quién me va a comprar? Esa era mi duda. Después comprendí que no era tan malo, porque yo esto no lo había hecho nunca y que lo podía aprender. Entiendo que adquirir esa habilidad me lo va a dar la vida, la práctica o la calle, no puedo estar parada en la oficina buscando artículos o libros que me expliquen cómo vender, será mejor que me vaya a la calle en busca de clientes potenciales. Además, tener a mi lado a mi socio Juanjo es un complemento que potencia mis carencias y además confío en él, uno de los aspectos más importantes para tener un socio o colaborador.

 Siempre vamos a enfrentarnos a nuestros miedos, sean profesionales o personales y es por ello por lo que debemos saber luchar. “No nacemos sabiendo todo” es una frase a la que suelo recurrir mucho, está claro que tenemos que aprender y cometer errores para ser mejores. Y como dijo Winston Churchill “el éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar”

 

2 pensamientos en “El miedo a no saber vender-Marian Jiménez”

  1. Vencer los miedos es una de las luchas constantes en la que nos embarcamos todos los días, es cierto que lo primero es reconocer nuestras debilidades para poder mejorarlas. Vivir en la autosuficiencia no es una buena estrategia, debemos aprender de los demás porque la vida es eso, aprender, equivocarse, acertar, seguir aprendiendo.

  2. Lo que cuentas es la realidad de muchas personas que dia a dia luchan por aprender, mejorar y si te equivocas no pasa nada, se rectifica …. siempre hay una solución para resolver las cosas. Yo también lucho contra esa timidez tan absurda pero… que sigue latente ahi, una veces mas otras menos, pero que tambien es cierto que tiene su parte positiva y que hacer si la vida no es de color de rosa… siempre hay y habrá algo por lo que luchar, a veces, somos demasiados duros o exigentes con nosotros mismos, sin pararnos a pensar que quizás los demás tienen que vencer las mismas o mas vicisitudes que nosotros. En fin, un buen articulo.

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